sábado, 13 de diciembre de 2014
Diario Semana 2 - Carlos
Variables en la enseñanza de lenguas extranjeras
En la segunda clase con Carlos tratamos diferentes situaciones que se pueden dar en la enseñanza de lenguas extranjeras.
Hablamos sobre las distintas variables clasificadas en tres niveles diferentes; según las características de los alumnos (atendiendo a la edad, su lengua inicial, el nivel, etc.), las características del centro educativo (atendiendo a si se trata de un colegio público, privado o concertado o a la tradición pedagógica del centro) y los objetivos.
Un aspecto de los que Carlos explicó que me resultó muy interesante es el concepto del error. Esto me hizo pensar en el lastre que supone para muchos alumnos el miedo a equivocarse. El miedo al error impide que avancen en su aprendizaje pero el equivocarse no es más que una expresión del proceso para el aprendizaje de lenguas. No se puede aprender sin cometer errores y creo que es esencial que los profesores sepan como tratar el error para que los alumnos pierdan el miedo a equivocarse y que animen y valoren a los alumnos a utilizar nuevo vocabulario y nuevas estructuras aunque esto suponga que los alumnos metan la pata porque no existe otra manera para seguir progresando en su aprendizaje.
Por otro lado, otro aspecto que me resultó también fascinante fue la variable referida a la edad.
Me parecen muy interesantes todos los aspectos a tener en cuenta para la enseñanza de lenguas extranjeras dependiendo de la edad de los alumnos. El hecho de que aprendamos de manera diferente en función de nuestro grado de madurez, nuestro desarrollo cognitivo y nuestra capacidad de análisis o reflexión hace que se abran enormemente las posibilidades para mejorar nuestro sistema de enseñanza.
El tema de la enseñanza de lenguas extranjeras a los niños es un tema que está muy a la orden del día. La oferta de colegios bilingües y de otro tipo de posibilidades innovadoras para la enseñanza de lenguas ha crecido enormenmente en los últimos años. Los padres cada vez están más concienciados e interesados en procurar que sus hijos aprendan lenguas extranjeras cada vez a edades más tempranas. En mi familia sin ir más lejos, puedo ver casos concretos de cómo esto ha cambiado considerablemente. En el caso de mi primo, que tiene cuatro años, empezó a dar inglés en la guadería a partir de su primer año. Sus padres suelen ponerle los dibujos, canciones o juegos en inglés por lo que ya tiene un vocabulario bastante rico y su pronunciación es sorprendente para tratarse de un niño tan pequeño. En el caso de mi sobrino, que apenas tiene una semana de vida, tanto su padre como su madre están preocupadísimos porque el niño aprenda inglés lo antes posible.
Lo que intento ejemplificar con esto es que independientemente de que los medios para lograr que los niños aprendan una segunda o tercera lengua desde muy pequeñitos no sean muchas veces los adecuados, los padres tienen mayor conocimiento de la importancia que tiene aprender una lengua extranjera y son más conscientes de que cuanto antes comiencen los niños a aprender una lengua, mejor podrán asumirla como propia. Espero que esto se traduzca en una mejora del nivel de desarrollo de nuestros alumnos y que poco a poco mejore la calidad del aprendizaje en lo concerniente a la adquisición de lenguas extranjeras en nuestro país.
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